Carta de Sara después del suicidio de su amigo Daniel

15 de enero de 1996

Hoy ha muerto Daniel.

Ha muerto un amigo y yo sigo aquí, escribo, hablo, como, ando… mi camino. Él está en mis pensamientos, lo ha estado últimamente. Esta noche soñé que mis amigos y yo naufragábamos, e iba buscando a la gente, veía aparecer a la gente que se salvaba y Daniel no aparecía en mi sueño. Daniel no aparecía. Nunca aparecerá más. Nunca te veré, eres ya parte de mí. Estás en mi ser, eres un trocito más de la materia que me forma.

Bendito Daniel de mis entrañas, ¿por qué? ¿Y por qué no? Te quiero, Daniel, te quiero con mi alma, te quiero para siempre. Te quiero en tu hermosura. Te quiero, Daniel, te quiero y sigo queriéndote, Daniel…

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